El calor de un cuerpo
acurrucado en el tuyo.
La compañía bendita
de un ser especial.
La tranquilidad que te produce
el amar de esa manera.
Noches pocas veces
repetidas que quedan
por siempre en mi memoria.
Sentirte protector simplemente
abrazando al maravilloso ser.
Esa niña. Esa mujer. Que me quita
el sueño, a la vez que me hace
dormir tranquilo con su franca
sonrisa.
Quién sabe si eres tú. Tú, la que
con sus besos y caricias
despiertas mi alma en la mañana.
En esas noches, el mundo se para.
No hay más que tu y yo.
Y no hay más necesidad.
Simplemente, tú...
(Especial dedicación a ELLA)
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