jueves, 28 de abril de 2011

Amargo

La luz era tenue, breve
como si quisiera esconderse.
Entre el algodón celestial
que provenía del sur...
Aquello hacia al ambiente
taciturno, apagado.
Agua maldita del cielo
caía y hacia que de nuestros
ojos también saliera agua....pero
cálida, mejilla abajo, provocando
dolor y a la vez empata por una semana
que se iba, se nos escapaba de la yema
de nuestros húmedos dedos.
Sin poder hacer nada.
Y aun concienciados de ello, nos resistimos
a ver como nos robaban
ese momento, ese estar
ese sentir que nos recorre
en esos días, siempre soleados
por las sonrisas de ilusionadas animas
que hacen que el cielo se abra
aunque del raro hogar del aire
caigan mares de tristeza.

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