Ríe, canta, grita...
se libre, divierte
tu alma, disfrutando así
del placer de cortar las
cadenas que este mundo
nada mas nacer, privandonos
de lo necesario, de lo real...
Quiere, ama, corre...
todo ello sin temor,
esencia misma
de felicidad encontraremos
entre el suave viento de la vida
y el negro cielo de eternidad...
Sin darte cuenta perecerás en tu lecho
y lamentaras no haber reído, cantado
gritado, querido, amado o corrido,
lamentaras no haber dejado
atrás los miedos y aquellas
cosas que te mantenían
entre rejas y que ahora te dejan
en libertad para que puedas
ver lo que dejaste pasar
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