Noche fresca entre dos días,
cielo cubierto por polvo ancestral
que nos evita estrellar nuestra
mente con brillantes puntos
que en el infinito destacan.
Sevillana noche, primavera
viento que mi cara rasca y
refresca mi alma triste
y borrosa, a la vez que entra
en mis pulmones aire de azahar...
Noches en que piensas,
reflexionas, vives intensamente
el momento pensando en
lo que viene y lo disfrutas
a pesar de que sabes que ese frescor
desaparecerá.
Fresca noche que pensar nos hace,
y sin miedo lo hacemos,
descubrimos universos que desconocíamos,
y no están en el cielo que las nubes
tapan, sino en la mente
que nuestro ego oculta.
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